Parece mentira que en los tiempos que corren, y dada la experiencia de unos y otros, y con los méritos obtenidos a sus espaldas, tengan que ser los jugadores los que deban hacer acto de responsabilidad y tragarse todo el ambiente cargado en que el técnico madridista ha envuelto todo el día a día que rodea el Real Madrid, precisamente por el bien del club.
Aquí es donde se demuestra quién mira por los intereses del club, y por los suyos personales, o acaso recuerdan ustedes unas palabras mal sonantes o fuera de tono del capitán madridista...
Cada vez más "adeptos" se unen a favor del narcisista entrenador portugués.
Si no fuera poco la mala relación que tiene con jugadores como Ramos, Iker, Cristiano, Benzema, Ozil, Albiol... y alguno más, ahora se une a la terna, ( de forma tardía e interesada, todo hay que decirlo) su antaño amigo y confesor Pepe, quién en unas palabras irreverentemente sorpresivas, defendía el linchamiento al cuál el séquito de portugueses y Karanka le están sometiendo.
Florentino, pobre hombre, pidió anteayer unidad hasta la final de
Copa, en uno de esos actos-bacalá diseñados como precampaña electoral
ante unas elecciones que espera que no haya. Mourinho no le concedió la
merced. Ayer volvió a comparecer ante los muchachos de la prensa,
nosotros, o sea, para descarboxilarse de nuevo. Pepe es un frustrado,
Iniesta tiene que pensar por qué sin Messi juegan peor que con él, Diego
López va a jugar hasta que Colón baje el dedo, o hasta que el propio
Mou se vaya del Madrid... Cuestión esta, la única que importa, sobre la
que tampoco aclaró nada.
Cuándo y por cuánto se irá Mou-rinho. Eso es lo que quiere saber la
afición. Mientras dure, ya sólo es una llaga en carne viva que huele mal
y escuece. Florentino lo merece, bien mirado. Él es el responsable. No
ya por haberle contratado, que en su día fue una decisión comprensible y
razonable, aunque costó un traspaso de aúpa, sino por haberle ido
tolerando una tras otra. Ha sido un ejercicio prolongado de cobardía
moral que ha desacreditado al Madrid pero sobre todo al propio
Florentino, otrora personaje respetado, hoy víctima masoquista de los
desafueros de un subordinado insubordinado.
A todo esto, Mourinho trata de desviar el foco al tema Casillas. Pero
nadie le hostiga con Diego López, que ha parado muy bien hasta que él
ha empezado a ponerle nervioso. Hubo cierta intriga cuando se recuperó
Casillas, pero el propio Diego López enterró el tema. Y también
Casillas. Pero Mou elige ese tema para presentarse como víctima de una
conjura que no existe. Simplemente, es un borde que no ha ganado tantas
cosas como para que se le perdone serlo. Por eso hay tanta gente harta
de él. También muchos directivos. Hoy hay junta y muchos murmuran, pero
¿quién le pone el cascabel al gato?
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